¿Por qué?
Porque si queremos saldremos victoriosos. Porque somos más, si queremos. Un solo individuo por si mismo puede o no hacer algo. Todos lo hemos visto, pero no vamos a empezar a citar ejemplos de ello. Pero lo que realmente transciende no son los personajes que encabezan esas revoluciones, si no la idea que pretendían llevar a cabo.
Porque, sin un motivo una revolución no sirve de nada.
Pensemos, por ejemplo, en un bar. Lleno de gente. Antes se podía fumar, pero ahora esa gente que es amante del cáncer de pulmón, tienen que irse fuera del local para poder hacerlo. Si ahora una persona se enciende un cigarrillo, la multan. Pero, ¿y si todos los fumadores de ese bar se decidieran a fumar la vez? No hablo de anarquía, de romper normas. Hablo de plantarles cara.
Otro ejemplo sería una barrera de contención. Formada por policías, o guardias de seguridad. Unas pocas docenas de personas conteniendo a miles. Si una persona se salta esa barrera, lo linchan. Si todos hacen presión, y mil personas se saltan la barrera, no sabrán qué cojones hacer.
Lo mismo si se invade un campo de fútbol. ¿Tenemos un motivo para hacerlo? ¿Tenemos un motivo para no hacerlo?
Podría citar varios ejemplos más, pero os vuelvo a decir lo del principio. Tened siempre motivos para iniciar una revolución.
También tened claro que, aunque no iniciéis una revolución, ni forméis parte de alguna, no debéis dejar que os fuercen a hacer algo que no queréis, no dejéis que os controlen ni os degraden.
Pero os pido algo: iniciemos una revolución, busquemos un motivo para hacerlo, plantémosles cara a esos que quieren que no tengamos la vida que realmente nos gustaría tener, y hagamos lo posible por salir victoriosos.