Suele decirse que el tiempo lo pone todo en su sitio, y a lo largo de mi vida he comprobado que sí. Muchas experiencias me han hecho verlo, tanto buenas como malas.
Una de ellas me llevó lejos de gente a quien le tenía mucho aprecio, todo ello por malentendidos y mentiras, las cuales por respeto nunca quise contradecir, que aunque me trajo muchos problemas, y por no empeorar la situación me fui, fue lo mejor entonces.
Durante ese tiempo, vi una película de un hombre que tuvo que huir de su país, porque vivía una situación parecida. El protagonista se dedicaba a buscar la manera de solventar esa situación adversa, y al final arriesgaba todo por una oportunidad.
Decidí hacer lo mismo, buscar la manera de volver a ese lugar, con esas personas a las que apreciaba tanto.
No fue fácil, en ningún momento, e incluso hubo momentos en que pensé que nunca lo conseguiría, que me tocaría seguir por mi camino sin poder satisfacer esa necesidad.
Finalmente lo conseguí. En un momento en que había cometido un error que lo podía echar todo a perder. Pero no fue así. Volví a ese lugar, con esa gente. El tiempo lo puso todo en su sitio, aunque sólo fuera por un breve periodo.
Al final de la película, cuando vuelve a su hogar, el protagonista hace girar una pequeña peonza sobre la mesa de la cocina para saber si lo que vive es real. Yo hice lo mismo, sólo que en la película no se sabe si la peonza deja de girar. Yo sí que pude comprobar que el momento era real, y lo agradecí.
Hoy, la peonza vuelve a girar, por una historia y personas distintas.... Y estoy a la espera de que se detenga.



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